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lunes, 25 de julio de 2016

8 TRUCOS DE ESTILISMO

Arriesgar un poco, invertir en algunas piezas eternas y experimentar sin correr demasiados riesgos: así se consigue el look  perfecto


Es el momento de aprovechar todas esas nuevas capacidades que aparecen de manera progresiva y sutil una vez que dejas atrás la veintena, para poner en marcha una serie de trucos de estilismo

-Vestir (casi) todo de negro

 Siempre. Es cómodo, es elegante, es infalible y, sobre todo, es súper cool. En versión total look o con ciertos puntos de contraste en los accesorios, el negro no falla nunca.









-Asaltar de vez en cuando el armario masculino

Casi todo vale: desde camisas de tejido oxford hasta blazers a medida pasando por sudadera de estética college y abrigos de corte inglés. Cualquier prenda masculina es susceptible de ser remezclada de la manera más femenina –e incluso romántica– del mundo. Todo depende del resto de piezas que compongan ese determinado look. Pero lo importante (y aquí viene lo interesante) es que, más allá de que el conjunto funcione, elegir ciertos itemsmasculinos hará que coquetees con tu lado tomboyY ese matiz es una de las cosas más sexies que existen.





-Invertir en una prenda especial y con mucho carisma

¿Sabes aquello de 'es bonito, sí, pero ¿para qué me lo pongo'?  El shopping, entonces, no es un ejercicio de rentabilidad sino de eternidad. Habrá prendas que no te pongas mucho (o incluso prácticamente nada) pero que no pasarán nunca de moda y serán capaces de levantarte hasta el look más anodino y normcore posible. 

-Tener, al menos, una camiseta de rayas



 Hay muchas prendas que están muy cerca de ser perfectas y la camiseta de rayas es, definitivamente, una de ellas. La usas en invierno con unos pantalones masculinos y unas perfecto de cuero, la mezclas con joyas súper llamativas en el enésimo capítulo del high & low, la llevas con una falda tubo de un tejido delicadísimo... Las posibilidades son infinitas.

Mezclar estampados (de manera controlada o no

Con 30 también ha llegado el momento de lanzarse a experimentar y de correr riesgos. Pero no de manera gratuita, ni en clave epatante, sino por el mero placer de exhibir esa seguridad en ti misma que has ganado con los años. ¿Los límites? Los que tú quieras. Hay mezclas algo excéntricas pero que siempre funcionan, como el leopardo y las rayas, pero también hay otras mucho más llamativas y osadas (flores y cuadros, geométrico y arty...). Porque pocas cosas hay más reconfortantes en materia de estilo que ser elegante y poco predecible.




Hacerse con una prenda de sastrería

 Desde la negra ajustada de patrón tradicional hasta aquellas otras estampadas con formas más fluidas, la americana es el contrapunto ideal de aquellos looks más casuales a los que quieres subir discretamente el tono.




Print animal

Hay quien dice que un síntoma de que te haces mayor es que empiezas a verle su lado interesante al leopardo. Error. El print animal, a pesar de ser un estampado a veces complicado, es una fuente inagotable de inspiración a cualquier edad, pero quizá cuando has cumplido los 30 eres capaz de ver un poco más allá del típico abrigo furry en invierno o de la clásica cartera. Es el momento de teñir con él prendas con más entidad, como unos pantalones de corte pijama o una camisa de seda.








Comprarte unos zapatos icónicos

Y, aunque el espectro para invertir en accesorios de buenos materiales es amplísimo y, sobre todo, no siempre inaccesible, ha llegado el momento de hacerte con un icono eterno, el que quieras: los slingback, de Chanel; los Rockstud de Valentino; losPigalle, de Christian Louboutin; los Tribute, de Saint Laurent... Y no solo por el placer de empezar a invertir en tu armario a largo plazo, sino porque cualquiera de ellos puede convertirse en la clave de cualquier look, sea del estilo que sea y tenga el tono que tenga.